DEJA VÙ

Los Cueros Al Sol

Por: Javier Lara

Analista del Periódico El Peletero: 25 Años



Es como una pesadilla que se repite o una película que hemos visto muchas veces. Sabemos el comienzo, el final, los protagonistas. No se puede hacer nada para cambiar la tragedia. El concepto es como un eterno retorno, un círculo vicioso. Caminamos sobre una banda móvil o pedaleamos en una bicicleta estática, pero no avanzamos.

Es la situación de nuestro gremio. Hace muchos años conocemos la problemática, los obstáculos y las posibles soluciones. Tenemos cifras, diagnósticos, análisis y conceptos de cientos de expertos, y sin embargo no pasa nada.

Parece un mal endémico colombiano. Hablar y no actuar. Dejar que otros tomen el liderazgo, se muevan por nosotros. Pero nadie pelea una guerra ajena ni las reformas caerán del cielo. Andamos -como lo he dicho siempre- cada uno por su lado, en durísimos esfuerzos individuales. No somos capaces de batallar en equipo. Basta ver a muchos curtidores y manufactureros en competencia desleal. Divididos.

En un mundo globalizado es indispensable crear bloques comerciales para presionar, exigir y tener poder de negociación. Por eso los fabricantes han sucumbido ante las grandes cadenas compradoras y varios se quebraron. Los casos existen, todos los conocemos.

Desde un escritorio y con la antesala llena de zapateros ansiosos, el funcionario observa que tiene la sartén por el mango y golpea. Pone precio, plazo, condiciones. Arrodilla al vendedor. La historia se repite una y otra vez.

Aún hay algo más perverso. La intención inicial era, en apariencia, muy loable: salvar empresas y de paso empleos. Salvavidas lo llamaron desde el Gobierno. Pero la “viveza criolla” lo utiliza como una arma ideal para evadir las obligaciones con los acreedores, en la mayoría de los casos. Tiene el pomposo nombre de Ley de Reestructuración Empresarial o algo así. La estrategia es sencilla, y si la Superintendencia de Sociedades aprueba el proceso el interesado continúa en actividad, le difieren las deudas a cinco años o más. ¿Quiénes son los grandes perjudicados? Adivinen. a situación se puso crítica por el precio del dólar, las dificultades internacionales con la escasez de contenedores y las exportaciones de bovinos en pie o en canal. El costo del cuero crudo está por las nubes. No se consigue ni con la plata en la mano. Es decir que los plazos de pago en el terminado se recortarán y las alzas serán inevitables.

El panorama pinta complicado, pero depende del cristal con que se mire. Cuando las circunstancias son de escasez de materia prima y precios altos, el mercado tiende a sacar de carrera a tanto especulador, a los que se quieren financiar con el dinero del proveedor o compiten de forma desleal. Simple ley de oferta y demanda.

Siguen vigentes aquellos empresarios serios, cumplidores de sus compromisos, innovadores, que utilizan las nuevas tecnologías para poner a la vanguardia sus negocios. Los que no solo se adaptan a los cambios, sino que los aprovechan. Entre la pandemia y los bloqueos de las vías desaparecieron muchas empresas, hubo dramas familiares, quiebras.

La gran lección es no repetir la historia, dejar de lado los viejos esquemas de diseño, producción, mercadeo, comercialización. Romper con la mal llamada zona de confort. Usar las nuevas tecnologías como herramientas. En un mundo globalizado todo está en el teléfono móvil, en internet, en las redes sociales. Tiene más audiencia un influenciador que los medios de comunicación tradicionales.

El mundo virtual va paralelo al real. Son complementarios, no excluyentes. Las ventajas son enormes. De no ser por las nuevas tecnologías, la pandemia habría dejado estragos irreparables a la humanidad, a la economía, a la vida.

Tengo clientes -casi siempre jóvenes- que viven de vender quinientos pares por Facebook o Instagram. El pago es de inmediato, por transferencia, nada de cheques ni plazos. No saben qué es tener cartera y compran sus insumos de contado. Es una nueva clase de empresario que no busca volúmenes sino rentabilidad. Basta con recorrer las redes sociales para asombrarse con la cantidad de ellos.

Uno puede quedarse estático, pero el mundo sigue de largo, avanza. Nuestros viejos paradigmas, excusas o justificaciones nada importan, a nadie. Son revoluciones imparables, dinámicas, arrasadoras. La disyuntiva es ir al ritmo de los líderes o perecer.

La importancia de que tengamos un gremio sólido y monolítico, de vanguardia y con objetivos claros, es vital. Será lamentable continuar con la misma actitud egoísta, obsoleta y fracasada de los últimos veinte años. Destruimos las asociaciones que nos representaban, las ferias son eventos muy locales que responden a intereses particulares, no incidimos a nivel gubernamental porque la informalidad y la desunión nos carcomen.

Cuando recorro las páginas de El Peletero, veo al director y unos pocos colaboradores que aportan ideas. Es lamentable no utilizar la única tribuna que tiene el gremio para expresarse. Todos esos amigos, integrantes del gremio, brillan por su ausencia. No escriben las vicisitudes, las experiencias ni sus grandes estrategias.

Es hora de romper tanta desidia, avanzar en bloque, manifestar nuestras inconformidades, proponer cambios, plantear inquietudes, reclamar al Gobierno, incidir en el Congreso, exponer las injusticias.

De continuar así el sector tiende a reducirse, a ser reemplazado por gente interesada en traer todo de fuera, ganar mucho y generar poco empleo. Será un gremio de negociantes, no de industriales o empresarios generadores de riqueza nacional.


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