El precio de sintéticos e insumos chinos favorece a curtidores.

AUMENTA EL CONSUMO DE CUERO

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Más de un 50 por ciento de los productores de calzado, marroquinería y similares, han comenzado a utilizar cuero, por dos factores: escasez y alto precios de los sintéticos y materiales chinos, que no están llegando en altos volúmenes y, si los hay, el costo es igual o mayor que el del cuero.

La demanda de cuero ha crecido en los últimos días, dicen los distribuidores del barrio Restrepo, muchos de ellos con plantas de procesamiento en San Benito, Villapinzón y otros lugares. El consumo no es como en otros tiempos, pero que más de un 50 por ciento de los zapateros y marroquineros estén fabricando zapatos y bolsos es bueno para todos, comentan.

Durante la pandemia, los curtidores de cuero vivieron momentos complicados, no tenían quien les comprara; ni regalados los recogían de los sacrificaderos de ganado del país, no había consumo en el 2020. Hoy, la situación, sin ser la mejor, es diferente, pero como siempre existen inconvenientes: el cuero crudo subió demasiado (una piel pasó de 70 mil a más de 100 mil pesos); están exportando el ganado en pie al Medio Oriente y a otras naciones, creando un déficit no solo de cueros en el mercado, sino de carne (proteína esencial en la alimentación).

Eso, unido al precio de los químicos y pinturas, que son traídos de Italia, Alemania y China, entre otros, hace cada vez más difícil la situación de los curtidores, que hoy no encuentran cueros en ninguna región, como si los más poderosos de este negocio los estuvieran acaparando, forzando el costo del cuero terminado, que pasó de 390 a 460 pesos (decímetro) en el último mes, según los dolientes del sector, que aplauden la decisión de los zapateros y marroquineros de darle un valor agregado a sus productos utilizando cuero, con el cual les queda más fácil comercializar… los consumidores quieren calzado, ropa y artículos en cuero vacuno, no en imitaciones… cuero solo hay uno… es el de la reses. Lo que se parece al cuero, no se puede considerar como piel, señalan los procesadores.

Colombia cuenta con industriales del cuero de talla mundial; con medianos procesadores que ayudan a abastecer el consumo interno, y con muchísimos curtidores pequeños, que no figuran en nada; sobreviven trabajando a escondidas, lo cual es competencia sucia para los organizados que cuidan el ambiente, pagan impuestos y se someten a las reglas de las autoridades.

Los curtidores invisibles no cancelan nada; venden a precios bajos, lo cual se deberá evitar, dicen los industriales del cuero con perfil internacional, que han hecho inversiones en tecnología de punta y generan empleo legal.

El Gobierno, con base en los estudios realizados por expertos, debería premiar a los curtidores grandes y medianos (legales), comprándoles las producciones, y darles la mano a los micros y famis, construyéndoles plantas de tratamiento de aguas, para que se organicen.

Los procesadores de cuero les dan empleo a miles de personas, lo que amerita que se pase de la teoría al hecho: el Gobierno tendrá que invertir millones de pesos en este sector, que se ganó el título de industria tradicional sudando la gota.



El cuero colombiano, que es apetecido en crudo en otros países, tiene que exportarse transformado en zapatos, chaquetas, bolsos, maletas, cinturones y sombreros. De ser así, el empleo y las ganancias serán enormes.

Los curtidores no quieren que el Gobierno les regale, están dispuestos a invertir en el mejoramiento del sector. Están esperando que el Estado exprese abiertamente cuánto aporta, que es de lo que menos se habla en los foros, que se convirtieron en gastos, no en soluciones a corto plazo.

A los industriales del cuero les preocupa que haya sanciones extramurales, por contaminar. Algunos curtidores están pagando condenas de casa por cárcel. A la fuerza los quieren someter a cumplir las normas ambientales. Sin embargo, a un lado no se puede dejar el esfuerzo que hacen por darle identidad a la industria nacional, a la mano de obra y a un activo milenario que, bien organizado, caminará dejando marca por el planeta Tierra.

Cuando compre calzado, exija la garantía de que es en cuero, preferiblemente colombiano.


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