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隆ADI脫S AL FIADO!

La medida es m谩s que saludable para el desarrollo productivo de la zapater铆a y similares.


La cartera, en la industria del calzado y afines de Colombia, sobrepas贸 los c谩lculos durante los 煤ltimos a帽os, situaci贸n que llev贸 a los empresarios de materiales y fabricantes de zapatos a tomar medidas extraordinarias, para evitar un desastre econ贸mico.

El cr茅dito, hasta cuando estuvo bien manejado y las circunstancias del mercado lo permitieron, fue inolvidable para el sector. La mayor铆a hizo lo que ten铆a que hacer: pagar puntualmente lo que les fiaban, conservando un activo, que era columna vertebral del c贸mo crece mi empresa, pagando pocos intereses, utilizando la metodolog铆a del abono con el cheque o letra de cambio, que me dieron a 30 y 60 d铆as, y por favor desp谩cheme materiales y deme en efectivo.



Ese modelo de negocio de toma y dame, fue una maravilla, hab铆a confianza de parte y parte, que es fundamental en el mundo empresarial. Lo que pocos se imaginaron era que el hilo se fuera a romper, hab铆a una conexi贸n bastante dura entre proveedores, fabricantes y comercializadores de calzado, que lleg贸 a ser considerada como un ejemplo a imitar.

La alianza comenz贸 a debilitarse por la aparici贸n del calzado chino, que invadi贸 el mercado a precios sin competencia, con importaciones legales e ilegales, subfacturaci贸n y un contrabando incontenible, que acab贸 con muchas ilusiones. Atr谩s qued贸 la calidad y entr贸 a jugar el precio, que se encarg贸 de arrodillar a los fabricantes frente a los comercializadores que, sin pensarlo, decidieron comprar y vender los zapatos chinos, que les significaban ganancias hasta del 80 y 95 por ciento.

El fen贸meno del calzado asi谩tico les cay贸 como una mole a los productores colombianos, quienes sintieron de inmediato el golpe econ贸mico. Los precios de sus productos bajaron ostensiblemente y los compradores mayoristas les incumpl铆an en los pagos. All铆 comenz贸 la debacle de los zapateros, que, al hacer cuentas, se dieron cuenta de una cruda realidad: les deb铆an m谩s de lo que ten铆an a sus proveedores, quienes restringieron el cr茅dito gradualmente y exig铆an pagos conforme a lo acordado.

Los que tuvieron, respondieron, haciendo esfuerzos, para cuidar el fiado. Los que no, fabrican o fabricaban lo m铆nimo, con la ilusi贸n de mantenerse y saldar deudas, mientras pasaba el temporal, que en vez de aminorar ha crecido. La cartera morosa de los zapateros con los distribuidores de materiales (peleteros), es millonaria, comentan los proveedores de materias primas, que consideran un alto porcentaje como de dif铆cil cobro.

Por eso la industria del calzado ha venido de m谩s a menos. El que tiene para comprar insumos al contado, produce, y el que no, est谩 saliendo. Not谩ndose un vertiginoso adi贸s de productores de todos los tama帽os, pero en especial peque帽os que, luego de ser obreros, quisieron ser industriales, encontr谩ndose con un obst谩culo: competencia desleal que, junto a la informalidad y el contrabando, contin煤a seleccionando actores de la zapater铆a.

El adi贸s al fiado es, seg煤n expertos, saludable para la industria del calzado y afines. Es una econom铆a invisible que, en vez de progresar, trae m谩s pobreza, porque nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde.


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