Apuestas le están quitando seriedad al espectáculo
- Taquito
- hace 18 horas
- 3 min de lectura
EL FÚTBOL: MÁS QUE UN JUEGO
España bajó de la nube a los argentinos y Colombia decepcionó a chicos y grandes

EL considerado espectáculo de las multitudes está en el ojo del huracán, por las increíbles decisiones que se tomaron en la Copa Mundo de Fútbol, jugada en Estados Unidos, México y Canadá, en la que dirigentes, árbitros y autoridades pisotearon el juego limpio con decisiones que dejaron en el ámbito la sensación de que las apuestas están por encima de la fiesta deportiva, que era una diosa, pero el dios dinero pareciera haber entrado a la cancha y está poniendo en duda las jugadas y los goles de millones de aficionados, que pagan por ver algo verdadero y no otros fenómenos que están por encima de la habilidad de los jugadores, que a veces fingen lesiones, mientras que los árbitros validan o anulan goles, todo depende del VAR, que se acomoda, como si alguien estuviera indicándoles a quienes manejan esa tecnología, que por ahí no es la cosa. Inglaterra, que se marcharon del Mundial sin pena ni gloria. Mientras que Colombia decepcionó de principio a fin. La estrategia de Néstor Lorenzo dejó a más de uno muy triste. Eso está empañando un espectáculo que tenía un prestigio ‘bíblico’… sagrado. Para completar, las decisiones en el terreno se reversan según el personaje, el país, el grado de amistad y de conveniencia. Dando a entender que lo que interesa son los dólares y los euros, que lo demás les importar un pito. Lo sucedido en el Mundial de Fútbol, que dejó como rey a España, que superó 1-0 a Argentina con gol de Ferrán Torres al minuto 106 del tiempo extra, será recordado por tanto acomodamiento, quisieron que los argentinos dieran la vuelta olímpica para que Lionel Messi pasara a la historia como el super astro, y no lo lograron. España dejó con los crespos hechos a los gauchos, eso evitó que el escándalo hubiese sido de padre y señor mío. Los grandes perdedores fueron Francia e Quiso sorprender y lo que hizo fue poner en ridículo a James Rodríguez, a quien puso a competir con Juan Fernando Quintero por el puesto de armador; la idea no le salió y hoy le caen rayos y centellas: muchos piden su salida del combinado tricolor, que parecía un equipo aprendiz, sin brújula, contrario a lo expuesto durante las eliminatorias, en las que se lució, y los analistas le dieron la opción de hasta pelear el título mundialista. Por tal motivo, el revolcón deberá ser profundo: el proceso Lorenzo perdió confianza y los dirigentes de la Fedefútbol deberán decidir si se queda o le darán las muchas gracias. No es una decisión fácil de tomar. Néstor Lorenzo tiene un trabajo y si se le respalda deberá ser bajo condicionamientos; en la escogencia de jugadores se ha equivocado, lo cual ha sido perjudicial para la imagen del fútbol nacional, que hoy es motivo de controversia; el fracaso en el Mundial obliga a un borrón y cuenta nueva. James Rodríguez cumplió su ciclo y habrá que agradecerle su magia, al igual que a David Opina, Yerry Mina y Rafael Santos Borré y diseñar un combinado con base en la capacidad de Luis Díaz, que no tuvo quien le lanzara el balón. Quien sea el timonel de Colombia, tendrá que analizar el estilo de cada jugador, pero en especial del medio campo hacia arriba, porque se está careciendo de quien la meta, y goles son amores. El juego bonito deleita miradas, pero el gol es todo. Cuando los errores se corrigen a tiempo, el futuro es mejor y más en un deporte como el fútbol, que se vive y se siente a diario. Por ahora, habrá que tratar de olvidar, contra el reloj, el traspié en el Mundial 2026, que dejó como enseñanza que Colombia ha acortado distancias, que no le teme a ningún rival, pero que es necesario que la mente esté compaginada con los pies, para evitar desilusiones. En tal sentido, se deben utilizar los sicólogos, consejeros y motivadores, para que la autoestima sea una herramienta y más porque los deportistas, en su mayoría, vienen de estratos en el que la vida es difícil y ponerse la camiseta de la Selección engrandece o relaja. Por lo demás, Infantino y compañía lograron el objetivo de recibir ganancias millonarias, sin necesidad de mover un dedo, pues la FIFA contrató, junto a los organizadores, empresas especializadas en esa clase de fiestas. Tambien ganaron los fabricantes de implementos deportivos, quienes vendieron guayos y zapatillas, uniformes, camisetas y utensilios alusivos al Mundial, como nunca, según los zapateros y confeccionistas.




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