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Consumo de calzado en mercado colombiano en 2025

EL CONTRABANDO Y LA INFORMALIDAD, LAS PIEDRAS EN EL ZAPATO

Las cargas tributarias no dejan caminar a la industria de la moda


EN 2025, Colombia presentó un escenario económico caracterizado por un crecimiento moderado, pero con un papel destacado del consumo interno como motor de la actividad económica. A pesar de las incertidumbres económicas globales y de los desafíos fiscales internos, el consumo de los hogares colombianos mostró resiliencia, impulsando el Producto Interno Bruto (PIB) y sustentando la recuperación económica a lo largo del año.

Las proyecciones y los análisis macroeconómicos indicaron que el PIB del país crecería alrededor del 2,5% en el año. Este desempeño refleja un equilibrio entre los factores que estimularon la actividad económica y las restricciones, como una política monetaria restrictiva orientada a controlar la inflación y elevados desafíos fiscales.

Los datos del tercer trimestre de 2025 registraron un crecimiento más vigoroso del 3,6%, según El Ciudadano, liderado justamente por el consumo privado, la inversión y los sectores de servicios, lo que destaca la contribución del gasto de los hogares a la expansión económica.

El consumo de los hogares colombianos desempeñó un papel fundamental en el crecimiento económico de 2025. Según datos oficiales, el gasto privado aumentó de manera consistente a lo largo del año, reflejando tanto un mayor volumen de compras como un aumento de la confianza de los consumidores.

Diversos determinantes explican el crecimiento del consumo en Colombia, según el sitio repositorio.banrep.gov.co:

a) AUMENTO DE LA CONFIANZA DEL CONSUMIDOR

El Índice de Confianza del Consumidor colombiano registró incrementos significativos en 2025, alcanzando niveles superiores a los de meses anteriores e indicando una mayor disposición de las familias a gastar, incluso en bienes duraderos y semiduraderos.

b) EMPLEO E INGRESO

Las mejoras en el mercado laboral y los aumentos reales de ingreso también contribuyeron al fortalecimiento del consumo. El crecimiento de los salarios, incluyendo ajustes como el salario mínimo, amplió el poder adquisitivo de muchas familias, impulsando el gasto en diversos sectores de la economía.

c) CRÉDITO AL CONSUMIDOR Y GASTO EN BIENES DURADEROS

El acceso al crédito y el crecimiento del gasto en bienes duraderos (como electrónicos y vehículos) fueron elementos que incrementaron la demanda interna. Los datos trimestrales mostraron un aumento relevante en estos segmentos, lo que favoreció no solo el consumo básico, sino también el gasto en bienes de mayor valor agregado.

El año 2025 marcó un periodo en el cual el consumo doméstico colombiano se destacó como principal motor de la economía, proporcionando un crecimiento más robusto del PIB que en años recientes. La confianza de los consumidores, el aumento del ingreso y la dinámica en los sectores de servicios fueron cruciales para este desempeño. Aun así, los desafíos macroeconómicos —como la inflación y los problemas fiscales— asociados al contrabando y a la informalidad señalan que la trayectoria futura dependerá tanto de políticas eficaces como de factores externos del escenario global.

El contrabando de calzado tiene un peso significativo en el mercado colombiano, afectando tanto la competitividad de la industria formal como el volumen total de pares que circulan en el país —aunque las estimaciones varían según la fuente y la metodología utilizada. Worldfootwear señala que cerca del 30% del mercado de calzado en Colombia combinaba contrabando e informalidad antes de la pandemia, es decir, casi un tercio de los pares vendidos no pasaba por canales formales.

En análisis más recientes, el año anterior, un informe periodístico indica que el contrabando puro representa cerca del 5% del total de calzados consumidos en el país, mientras que otro 27% corresponde a productos informales, no necesariamente provenientes de contrabando formal —lo que significa que casi un tercio del mercado se encuentra fuera de la economía formal.

Este nivel de entrada ilegal asociado a productos informales genera competencia desleal para los fabricantes e importadores formales, reduciendo ingresos, presionando precios y afectando el empleo industrial en el sector calzado colombiano.

La informalidad productiva sigue siendo uno de los principales desafíos estructurales para la industria del calzado en Colombia, afectando la competitividad, la recaudación fiscal, las condiciones laborales y la inserción de las empresas en el comercio internacional.

Este artículo presenta posibles acciones de política pública orientadas a reducir la informalidad en el sector, con énfasis en la combinación de instrumentos regulatorios, económicos e institucionales. El argumento central sostiene que las políticas aisladas tienden a generar efectos limitados; por ello, estrategias integradas —articulando simplificación tributaria, apoyo tecnológico, fortalecimiento de la fiscalización y promoción de la formalización productiva— resultan más prometedoras en el largo plazo.

La industria del calzado colombiana desempeña un papel relevante en la generación de empleo e ingresos, especialmente en economías locales caracterizadas por una alta participación de micro y pequeñas empresas. Sin embargo, gran parte de esta actividad tiene lugar en condiciones de informalidad productiva y comercial, incluyendo unidades no registradas, ausencia de protección laboral y evasión tributaria.

La informalidad en el sector se origina en múltiples factores, tales como:

• Elevada carga tributaria en relación con el tamaño de las empresas;

• Barreras burocráticas para la formalización;

• Bajo acceso a crédito productivo e innovación;

• Competencia con importaciones subfacturadas y contrabando;

• Asimetrías tecnológicas y de productividad.

Para minimizar la informalidad y reducir el contrabando a niveles mucho más bajos, proponemos un programa gubernamental con Acciones de Política Pública para la Industria del Calzado en Colombia. En este contexto, resulta relevante discutir qué acciones gubernamentales pueden estimular la transición hacia la formalidad sin comprometer la supervivencia económica de las pequeñas unidades productivas.

Los estudios sobre políticas industriales en economías emergentes sugieren que las medidas coercitivas aisladas tienden a desplazar —y no eliminar— actividades informales. Las estrategias eficaces combinan reducción de costos de entrada, apoyo a la productividad y fortalecimiento institucional progresivo.

PROPUESTAS DE ACCIÓN GUBERNAMENTAL

• Simplificación Regulatoria y Tributaria.

• Creación o ampliación de regímenes tributarios diferenciados para micro y pequeñas empresas;

• Reducción del costo inicial de registro y licenciamiento;

• Procedimientos digitales simplificados para la formalización y la renovación registral.

El objetivo es reducir el “costo de transición” hacia la formalidad, especialmente entre emprendedores de pequeña escala.

INCENTIVOS PARA LA FORMALIZACIÓN PRODUCTIVA

• Programas de formalización vinculados a beneficios concretos, tales como:

acceso a crédito subsidiado,

participación en compras públicas,

prioridad en programas de exportación y ferias sectoriales;

Vinculación del acceso a incentivos con la verificación gradual de la conformidad laboral y fiscal.

Este enfoque crea un círculo virtuoso de premiación al comportamiento formal.

APOYO TECNOLÓGICO Y DE CAPACITACIÓN

• Inversiones en centros tecnológicos del sector cuero-calzado;

• Programas de capacitación en diseño, productividad y gestión;

• Estímulos para la adopción de maquinaria y procesos estandarizados.

Al elevar la productividad, se reduce la dependencia de la informalidad como estrategia de reducción de costos.

FORTALECIMIENTO DE LA FISCALIZACIÓN Y COMBATE AL CONTRABANDO

•Coordinación entre autoridades aduaneras, fiscales y policiales;

• Monitoreo de las cadenas comerciales y de la subfacturación de importaciones;

• Aumento de la trazabilidad en la cadena de suministro.

El combate al contrabando contribuye a reducir la competencia desleal que incentiva prácticas informales en el mercado interno.

FORMALIZACIÓN DEL TRABAJO Y PROTECCIÓN SOCIAL GRADUAL

• Modelos de contribución proporcional al ingreso para trabajadores y artesanos;

• Programas de transición hacia contratos formales en microempresas;

• Integración progresiva al sistema de seguridad social.

La formalización laboral sostenible depende de mecanismos que no incrementen abruptamente los costos operativos de las pequeñas unidades.

La evidencia empírica demuestra que la informalidad en el sector del calzado no es solo resultado del incumplimiento regulatorio, sino de restricciones estructurales asociadas al tamaño de las empresas, la baja capitalización y la competencia con productos importados de bajo costo. Por ello, las políticas exclusivamente punitivas tienden a ser ineficientes.

El éxito de los programas de formalización depende de:

• la previsibilidad de las reglas;

• la coordinación interinstitucional;

• incentivos económicos alineados con la capacidad de las empresas;

• acompañamiento técnico continuo.

Finalmente, la reducción de la informalidad en la producción de calzado en Colombia exige una estrategia integrada que combine simplificación tributaria, apoyo productivo, fortalecimiento de la fiscalización y políticas graduales de formalización laboral. Más allá de ampliar la base de recaudación, estas medidas contribuyen a mejorar las condiciones de trabajo, aumentar la competitividad del sector y favorecer su mayor inserción en los mercados formales nacionales e internacionales.

Y el SENA puede contribuir de manera significativa a este programa, siempre que modernice sus centros educativos y capacite a sus docentes en un alto nivel.

*El autor de este análisis es un ingeniero brasileño experto en la cadena productiva del calzado, el cuero y afines, y a través de los años se ha convertido en un verdadero consejero de los zapateros colombianos.

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