EL SENA, EN DEUDA CON LOS ZAPATEROS

Se necesita una transformación en la ‘U’ de los pobres

Quienes se especializan en la fabricación de calzado, no salen bien preparados.



El gremio del calzado de Colombia, que pasa por un pésimo momento, no sólo tiene problemas de producción y ventas, sino que también está padeciendo por la carencia de mano de obra calificada. La generación, que en el pasado con cuchillo en mano figuraba las suelas, cortaba el cuero y montaba el zapato, ha ido saliendo del sector, lo cual ha creado un déficit, que es calificado como delicado por los industriales del sector que, así tengan tecnología, necesitan especialistas en guarnición, corte y soladura.

Encontrar obreros buenos, no está siendo fácil y si los hay están trabajando en fábricas que les garantizan todo: buen sueldo y las prestaciones de Ley, que los afianza, por eso son estables, contrario a otras épocas, en las que les hacían señas y por un peso más no decían me voy… simplemente no volvían, dicen los dueños de pequeños talleres y de medianas empresas, quienes están sufriendo por mano de obra.

Los que sabían, envejecieron, y los que están vigentes están ocupados y no se ve un relevo generacional; a los jóvenes no les está gustando la zapatería y quienes desean aprender no salen bien preparados del Sena, que era el centro más importante en la preparación de operarios para la zapatería.

El Sena fue importante en la formación de trabajadores para la producción de zapatos. Sin exagerar, llegó a ser el número uno, los profesores sabían, eran expertos. Quienes estudiaban allí, salían listos para ejercer la guarnición, corte, montaje y modelaje. No había que enseñarles casi nada, contrario ahora, que les entregan una certificación, pero de aprendizaje, poco; llegan a las fábricas a aprender, comentó el catedrático en modelaje Adolfo Abaunza, quien considera que en el Sena se tendrá que hacer una transformación, porque quienes enseñan no saben de calzado, son teóricos, no han tenido experiencia, no se han untado de pegante, de tinta, no han sentido el olor del cuero.

El saliente ministro de Trabajo Ángel Custodio Cabrera dijo que el Sena está preparando profesionales que no requieren los sectores productivos y que, por lo tanto, tendrán que articular con los empresarios qué expertos requieren.

Cabrera puso el dedo en la llaga y, como muchos, considera, que la ‘U’ de los pobres tendrá que ser orientada por expertos en zapatería, confecciones y otros, no por personas recomendadas por políticos (no lo dijo, pero lo dio a entender), que se están quedando con los recursos… el Sena es una institución que está saturada de personal que solo sabe cobrar.

El Sena, como si fuera poco, es un tercerizador de recursos, que hace alianzas con otros entes que, en el caso de la industria del calzado, no tienen impacto académico y, si hace programas directos, las convocatorias las realizan con afiches fotocopiados, que pegan en las paredes de las casas y edificios del barrio Restrepo, creando más desconfianza de la que tiene, entre los zapateros, que poco les caminan a las convocatorias.

En vez de dar cátedra sobre guarnición, corte y montaje, dan cursos sobre modelaje, que es lo que menos requiere el sector, que cuenta con más 500 diseñadores, que deberían ser los profes del Sena; ellos sí que conocen… saben de este arte.

Colombia, según expertos de Brasil, está en mora de tener la Universidad del Calzado, en la que se profesionalicen adultos, pero especialmente los jóvenes, quienes tienen dibujadas en sus mentes las nuevas tendencias de zapatos, que, por la rotación de moda, piden estilos y diseños casi a diario.

Arturo Tejada (q.e.p.d.) hizo historia, porque monto una escuela de moda, en la que se especializaron muchos de los que hoy son expertos del calzado y confecciones, a quienes se les ve lanzando colecciones que impactan nacional e internacionalmente.

Habrá que esperar para ver qué le depara al Sena, que tiene una deuda bastante grande con los zapateros, especialmente del Barrio Restrepo de Bogotá, que deberá pagar con programas pedagógicos que favorezcan al sector, que se quedó sin trabajadores especializados en la industria del calzado y deberá lanzar una ofensiva que convoque a la juventud, a estudiar los 34 pasos que se dan para hacer un zapato, que se asimila aplicando el haciendo-aprendo.

Hoy, para suplir el déficit de operarios de calzado, los empresarios están valiéndose de la Academia en Casa, que consiste en enseñarles a los hijos, familiares y amigos, esta profesión que, bien aplicada, garantiza excelentes ganancias.

¿El nuevo gobierno le cambiará la pobre imagen al Sena o lo mantendrá como nido burocrático?



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