INCERTIDUMBRE

𝕃𝕠𝕤 ℂ𝕦𝕖𝕣𝕠𝕤 𝔸𝕝 𝕊𝕠𝕝




Javier Lara

Si hay una palabra que define a este año que iniciamos es incertidumbre. Venimos de padecer una pandemia, de soportar un paro nacional que por poco destruye al país y para rematar habrá elecciones en un ambiente político caldeado, enrarecido. Hay temores por las posiciones extremas, por la corrupción que todo se lo traga, por quien será el nuevo presidente.

La economía colombiana demostró solidez y la mayoría de empresarios logró sostener sus estructuras contra viento y marea. Son los grandes triunfadores de la catástrofe. Una prueba de fuego en la cual se defendió al empleo por encima de todo.

Comenzamos con el dólar arriba de los cuatro mil pesos, escasez de muchos productos, la inflación con tendencia al alza, carestía en el valor de los fletes, materias primas importadas muy costosas y un incremento del salario mínimo del 10.7%. Variables complicadas para ser competitivos, crecer e incentivar la creación de nuevas oportunidades de trabajo.

Dicen los especialistas que en el sistema capitalista cuando alguien gana otro pierde. Se aplica a la tasa de cambio. Su variación -hacia arriba o hacia abajo- afecta de forma diferente a todos. Encarece los bienes y servicios importados, pero hace competitivas a las exportaciones colombianas. El agravante radica en que dependemos de insumos básicos traídos del exterior.


EL MINIMO

Otro factor decisivo, de suprema importancia, es el salario mínimo. Se considera inflacionario porque todos los precios tienden a subir en el mismo porcentaje y el poder adquisitivo se pierde muy rápido. Es una ilusión porque a él están atados los incrementos generales, es un factor inercial. El mensaje es que ese es el punto de referencia a seguir. Para los empresarios legales y formales es complicado porque al adicionar la carga prestacional el valor anual de cada empleado es costoso. Se supone que incentiva la reducción de personal y la informalidad.

El impuesto que más afecta a la población en general es la inflación. Por eso las naciones desarrolladas lo mantienen bajo control. Ejemplos como el de Venezuela son contundentes. Emitir billetes sin un crecimiento económico que lo respalde es el camino del populismo. El crecimiento industrial, la libre empresa, un Estado austero, bajo endeudamiento público y erradicar la corrupción son los factores esenciales.

Siempre se han considerado difíciles a los años electorales. La expectativa política genera inestabilidad. En particular tenemos en la actualidad un país dividido, polarizado, con opciones extremas y sin mayor claridad en el futuro. Una parte de la gente quiere cambios radicales porque temas como la corrupción o la politiquería se enquistaron en las instituciones. Otros le temen a un régimen totalitario, dictatorial que nos meta en un modelo similar al de algunos países del área. Nos jugamos el destino en las próximas elecciones.

El panorama para nuestro gremio puede ser beneficioso si analizamos los factores positivos. La tasa de cambio, aunque encarece algunos insumos también lo hace con los productos importados. No es la panacea porque el lavado de activos y la subfacturación no desaparecerán, pero deja espacios al fabricante nacional. También permite que las grandes cadenas no abusen en las condiciones comerciales.



Foto Ruka-Periódico El Peletero: 25 Años Producir y vender zapatos, la consigna..


NUEVA REALIDAD

La era digital llegó para quedarse y afianzarse. La resistencia al cambio cedió. El manufacturero colombiano asumió las aplicaciones, son parte de su nueva realidad. Poco a poco depende menos de los almacenes de grandes superficies y reconoce que el mercado es el mundo. Muchos de mis clientes, tercos y escépticos en el pasado, hoy son hinchas furibundos de la tecnología.

Uno de los grandes curtidores nacionales, sólido y exitoso, prefiere la escasez. Le pregunté las razones. Fácil, dijo. Cuando hay abundancia a uno le ponen las condiciones, cuando hay escasez uno las pone. La ley de oferta y demanda, inexorable. Por eso nuestros fabricantes tienen que aprovechar la coyuntura para valorar su trabajo, exigir pagos y precios justos. Si alguna lección ha dejado la crisis es esa. Los bancos, las grandes marcas mundiales, los medios de comunicación, el mundo entero cambió. Los viejos esquemas van muriendo ante la inmediatez de la tecnología.

Los que no se ponen a tono son los gremios que dicen representar a los industriales del calzado y la marroquinería. Cada día más divididos, más atrasados, lejanos de las necesidades que sus afiliados requieren resolver. No inciden en las políticas gubernamentales, no pesan en las instituciones nacionales, no traen asesores y conocimientos de vanguardia. Se limitan a cobrar una cuota de mantenimiento y el espacio costoso en ferias locales sin mayor proyección.


GLOBALIZACIÓN

El reto es situar al gremio en la mira global. Fortalecerlo con los medios modernos, publicitarlo en el mundo virtual, ponerlo a sonar dirían los promotores musicales. En periodismo hay una frase: que hablen bien o mal de uno pero que hablen. La indiferencia es fatal. Por eso las grandes marcas mundiales y reconocidas son las que más gastan recursos en comerciales, en vallas, en patrocinar eventos, etc.

Con mayor razón nuestro sector debe hacerse sentir, demostrar su importancia en la generación de empleo, en la gran cadena productiva local, en los beneficios sociales que aporta.

Mario Hernández no es santo de la devoción de muchos, pero cada vez que sale en los medios masivos de comunicación está mostrándose, buscando recordación de marca, diciendo acá estoy, soy un empresario, doy trabajo, vendo. Es el ejemplo de cómo aprovechar las relaciones sociales a favor de una industria, de un negocio, de un nombre.


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