EDITORIAL - INSISTIR, PERSISTIR… NUNCA RENDIRSE

Actualizado: 19 de ago de 2019

A certificar que hay voluntad.

El Estado tendrá que reaccionar.

La teoría es una, la realidad otra.

No más ejecutivos de escritorio.

José Yesid Angulo Campos

Director-Fundador del Periódico El Peletero


Si por algo se caracterizan los colombianos fabricantes de calzado, marroquinería, artículos en cuero y prendas de vestir, es porque no dan el brazo a torcer. Son hombres y mujeres de acero que, entre más dificultades encuentran en su diario vivir, más insisten en encontrar salidas que les permitan alcanzar propósitos, y más si se trata de productividad, en la que está su alma… dan la vida por hacer zapatos y ropa.


Al que le gusta, le sabe. Quienes se le han medido durante años a fabricar calzado y ropa, saben que no es fácil hacer empresa, y más cuando tienen el cristo de espaldas; pero les fascina hacer parte de un sector que, más que dinero, les trae satisfacciones, eso les basta; son felices viendo caminar y bien vestidos a los demás, como si se tratara de una profesión que entre más se las pisotean, más la quieren. Somos masoquistas, queremos ser los mejores, no alcanzamos lo que deseamos y persistimos, manifestaron un zapatero y una confeccionista de la vieja guardia, que se jactan de manifestar que fabricar calzado y ropa es una imaginación que va y vuelve: terminamos un par y una prenda y estamos pensando en cómo producimos otros que despierten admiración entre quienes gozan luciendo zapatos y trajes hechos con manos colombianas.


Las industrias del calzado y confecciones de Colombia han tenido dificultades, pero como la de hoy, jamás. Los zapateros y confeccionistas están atrapados, no encuentran escape… por lo que los gobiernos -locales, regionales y nacional- tendrán que, en medio de sus proyecciones de desarrollo empresarial, preguntarse qué impacto tiene en el sistema moda, en lo social y económico, y más si el desempleo está desbordado. Nadie podrá desconocer que los zapateros y confeccionistas son inspiradores de moda, a quienes se les tendrá que reconocer más temprano que tarde su potencial, y qué mejor sería incluirlos en los programas que automáticamente los hacen merecedores de apoyos financieros directos; sacarlos de los planes pilotos que, en vez de impulsarlos, terminan marginándolos, con metodologías que solo las entienden los operadores, quienes, con planes mediáticos, creen haber descubierto el agua tibia, generando más miseria entre los protagonistas del sistema moda.


El presidente Iván Duque Márquez estaba en mora de manifestarles a zapateros y confeccionistas, que el respaldo para que sean verdaderos empresarios está caminando. En la reunión con los empresarios del Barrio Restrepo, el pasado 10 de agosto, soltó varias sorpresas, para encumbrar a fabricantes de calzado y prendas de vestir que le perdieron el ritmo a la actividad… asediados por impuestos, competencia desleal y por una rampante corrupción, que los está llevando a buscar refugio en países donde pagan impuestos, pero los respetan como empresarios, los ven como aliados del desarrollo. Duque Márquez, quien el 7 de agosto cumplió su primer año de mandato, tiene una deuda con los zapateros y confeccionistas, que deberá saldar con acciones contundentes, que los hagan sentir como parte de la industria, no como a unos parias que, en vez de avanzar, retroceden, debilitando la productividad y la calidad de vida de inversionistas y obreros, que tenían garantizado el sustento y ahora están expuestos a terminar pidiendo limosna, por culpa de los pésimos planes para el sistema moda, del cual se polemiza demasiado, pero es poco lo que se hace por él para que se mantenga activo.


Llegó la hora de actuar, de sacar de las gavetas el as que les permita a zapateros y confeccionistas volver a levantar la frente en señal de que se están cosiendo nuevas ilusiones, que cuentan con el presidente Duque Márquez, quien tiene la solución en su agenda: cero contrabando, cero corrupción; recursos para el sistema moda, no bajo la famosa expresión: créditos blandos, que se convirtieron en una burla para quienes han soñado ampliar sus fábricas para dar más empleos y ser mejores tributantes. Mientras al sistema bancario no se le condicione, que es difícil, son empresas privadas, que si el Estado no les garantiza que paga, si el parroquiano no cumple, olvidémonos de los tales préstamos, que son un sofisma de distracción y, si de pronto suena la flauta, vale más el collar que el perro, los intereses absorben al micro, fami o microempresario del calzado y confecciones, a quienes tienen en la lista negra como evasores e incumplidos.


Don Iván, miles de colombianos están esperanzados en que durante su administración los protagonistas del sistema moda: cuero, calzado, marroquinería y afines; textileros, confeccionistas y sus componentes, encontrarán un paliativo, al menos para morir de pie bien calzados y vestidos. No queremos ni pensar que durante su gobierno, señor presidente Duque Márquez, el sistema moda recibirá los santos óleos.


Y PENSÁNDOLO BIEN... Las medidas del gobierno para reactivar el sistema moda: cuero, calzado, marroquinería y afines; textiles, confecciones y sus componentes, marchan más lento que el Túnel de La Línea.

REFLEXIÓN: La victoria de Egan Bernal, en el Tour de Francia, un ejemplo para los jóvenes.





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