LA NUEVA VIDA

Nada se hace sin la mano del hombre; quien considere que

la tecnología nos absorbió, está condenado a desaparecer.


El cambio que nos trajo la pandemia es tan certero, que nos obligó a escondernos, a huirle a quien no conocemos; a un enemigo invisible que castiga a quienes no quieren entender que la vida es lo máximo, que lo material es un préstamo transitorio, que nadie se atreve a predecir por cuánto tiempo.


Covid-19, un virus que nos tiene reflexionando sobre quiénes somos, para dónde vamos y dónde terminamos. Ataca a ricos y pobres, sin importar el día, la hora y el lugar. Es el preámbulo a la muerte, que está segura; el virus es impredecible… no sabemos si sobreviremos a él o continuaremos la vida, pero de una manera diferente: enfermos, inútiles, con salud o simplemente mirando, para que aprendamos a valorar a la familia y a quienes nos rodean.


Llevamos 18 meses de una nueva vida, que pide a diario responsabilidad, amor, respeto, lealtad y honradez. No hubo necesidad de años para aprender la lección; muchos aún no quieren aceptar el virus, que significa adiós; más de uno han visto partir a sus seres queridos y no quieren reconocer que algo extraño nos sigue los pasos.


¡Bueno, cada quien interpreta la vida a su manera, y es respetable, pero negar que estamos en riesgo, ahí si no! Lo que está pasando en el planeta Tierra no es ningún juego y, si lo es, nos está enseñando que amarnos como personas es lo verdadero.

Hasta el momento, ningún científico ha podido confirmar las causas por las cuales apareció el Covid-19. Le está correspondiendo al hombre escudriñar cómo controlar la enfermedad, mediante vacunas, en una muestra de que, sin la mano y sabiduría de él, no se mueve nada.


El ser humano lo es todo. Las máquinas ayudan a construir, agilizan procesos; el hombre con su inteligencia moderniza. Quien piense que la tecnología desplazó al hombre, está equivocado de cabo a rabo. El mundo jamás se moverá sin la mano del hombre, sin desconocer que las máquinas le han quitado ciertas funciones, es imposible que lo marginen, quienes ven la vida como material y no como un espacio para que el hombre analítico construya felicidad, aprovechando la naturaleza.


Nada nace solo. Los alimentos provienen de ideas del hombre. Los aparatos de transporte y la vestimenta surgen del ser humano, que según el lugar se encarga de generar cosas asombrosas, con un fin: comodidad y bienestar.

Quien exprese que unos zapatos se fabrican de manera virtual está en el lugar equivocado. El calzado y la ropa los hacen personas, no robots, como lo quieren inculcar quienes se especializaron en la virtualidad y les quieren cambiar el chip a los zapateros… ninguna prenda de vestir se confecciona mediante un celular o una pantalla, lo que se impone es la mano de él o de ella.


En Colombia, los ‘trasformadores’ de la industria del calzado y afines, que andan buscando contratos del Estado, les han querido meter los dedos en la boca a quienes manejan el desarrollo empresarial, con teorías insulsas, que conllevan a que continuemos alejándonos de las consideradas potencias, quienes aprovechan al hombre para innovar-produciendo, apoyados por la tecnología, que es un complemento.



Los zapateros colombianos son auténticos artesanos. No tienen nada que envidiarles a los considerados monstruos de los países industrializados, a quienes les interesa producir volúmenes de calzado, mientras que los nuestros se esfuerzan por fabricar lo mejor.


La industria del calzado de Colombia ha venido de más a menos, por intereses diferentes a los del conocimiento. Entre ellos, el contrabando y el no querer organizarse empresarialmente, este último es aprovechado por avivatos que se especializaron en proyectos, en los que manejan la palabra industrialización; el Gobierno les camina, sin darse ‘cuenta’ que la base de la zapatería no recibe los beneficios requeridos, quedándose con millonarios contratos, cuando ese dinero debería llegar a las arcas de los zapateros (pequeñitos) que viven del día a día.


La pandemia les dio una bofetada a los zapateros, situación que obliga a que el gobierno del presidente Iván Duque Márquez les brinde ayudas monetarias que les permitan volver a las pasarelas, priorizando a los débiles, que no tienen voz ni voto.

Duque Márquez tiene buenas intenciones con los fabricantes de calzado. Sin embargo, da la impresión de que los mandos medios no dejan caminar los proyectos; se centran en cursos y discursos y nada de plata, que es lo que requieren los micros, famis y pequeños, para continuar expandiendo sus fábricas y pagando impuestos; no todos los productores de calzado son informales, un 5 por ciento es legal.


Los resultados de las Ferias de Calzado y Afines que se realizaron en Colombia en este segundo semestre en Bogotá, Bucaramanga y Cali, dejaron buenas expectativas de negocios. La meta de fabricar entre 25 y 30 millones de pares, durante los próximos 4 meses, es una oportunidad para que los industriales del calzado ratifiquen su sabiduría.

La pregunta es: ¿Cómo podrán los zapateros cumplir con los pedidos si carecen de capital de trabajo?


La esperanza es que el amigo de los zapateros, Iván Duque Márquez, ordene agilizar los apoyos económicos, para que los industriales del calzado no pierdan el año.

Presidente, en sus manos está el hoy, el mañana y el siempre de los zapateros colombianos.

A nuestros lectores, mil gracias por sus mensajes de felicitación por los 25 años del Periódico El Peletero

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