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𝐒𝐞 𝐧𝐞𝐜𝐞𝐬𝐢𝐭𝐚 𝐜𝐨𝐧𝐜𝐢𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐲… 𝐦𝐮𝐜𝐡𝐨 𝐨𝐫𝐝𝐞𝐧

¿Y AHORA QUÉ?

𝑬𝒍 𝒎𝒊𝒄𝒓𝒐 𝒚 𝒑𝒆𝒒𝒖𝒆ñ𝒐 𝒆𝒎𝒑𝒓𝒆𝒔𝒂𝒓𝒊𝒐 𝒏𝒐 𝒑𝒖𝒆𝒅𝒆 𝒃𝒂𝒔𝒂𝒓 𝒔𝒖 𝒄𝒓𝒆𝒄𝒊𝒎𝒊𝒆𝒏𝒕𝒐 𝒆𝒏 𝒂𝒚𝒖𝒅𝒂𝒔 𝒅𝒆𝒍 𝑮𝒐𝒃𝒊𝒆𝒓𝒏𝒐.


Ha terminado una jornada electoral marcada por la incertidumbre, el miedo y, por supuesto, cantidad abismal de tergiversaciones de lo dicho por los diferentes candidatos.

Queda claro que nuestro país es conservador por excelencia, exceptuando Bogotá y algunos focos en otras ciudades capitales.


Manuel Bogoya Maldonado

Las grandes transformaciones que requerimos no se lograron, ilusiona la llegada de un porcentaje importante de personas nuevas al Senado y Cámara, sin embargo, enchuspetados en los partidos tradicionales.

¿Llegarán personas honestas, serias y decentes? ¿Llegarán personas con un mínimo de ética? ¿Llegarán personas a cuidar los recursos públicos y a legislar en beneficio del bien general? Amanecerá y veremos.

En las consultas, las encuestadoras acertaron, ahora viene el reacomodamiento de fuerzas y alianzas que, por lo general, no se basan en programas y proyectos, sino en presupuesto y cuotas burocráticas. ¿Cambiará esa forma de negociación? Bastante difícil por lo visto en las semanas anteriores.


LA CREDIBILIDAD

El país se alista para la definición del próximo presidente; una vez más cataratas de desinformación, mensajes basura a través de las tóxicas redes sociales, se hará manifiesta la ignorancia de la mayoría de personas para diferenciar entre lo verdadero y lo falso.

¿Cómo quedamos el sector cuero y calzado ante este resultado en las urnas? Desde mi perspectiva, nada ha cambiado, seguimos igual, una élite enquistada que se resiste a dejar la leche y miel del presupuesto nacional y las prebendas que ello significa. La batalla por la Presidencia plantea inquietudes. ¿Si gana la izquierda, qué pasará? A la luz del marco legal que nos rige tendrá poca gobernabilidad, si no consigue las mayorías en el Congreso, tendrá que negociar. ¿Qué entregará, ministerios, presupuesto, o funcionará la ilusa idea de que las alianzas serán programáticas? Si le funcionan será con lo de siempre, presupuesto y burocracia; en ese caso, no podrá voltear el país patas arriba.

En plata blanca, nada pasará para los miles de micro y pequeños empresarios de nuestro sector. Tendremos que seguir trabajando como siempre, guerreando, luchando por salir de la economía de subsistencia para procurarnos un futuro mejor.

En ese escenario la fórmula que se requiere para hacer la diferencia es la de siempre, resetear el disco duro, elaborar productos diferenciados y de calidad, vender a través de los medios electrónicos, ser eficientes y racionales en los gastos, etc., etc. Desde hace 22 años venimos hablando de lo mismo.




DEMASIADA DECISIÓN

Un micro y pequeño empresario no puede basar su crecimiento en ayudas del Gobierno de turno; el que así piense, apague y vámonos. Son la iniciativa propia, la experiencia, la constancia, la perseverancia, la eficiencia, la verraquera, las que harán la diferencia.

De hecho, creo que las prebendas del Estado generan paraplejia mental; lo que debe hacer un Estado moderno y eficiente, con sentido democrático, es ofrecer herramientas para que el empresario progrese y avance, sin regalos, sin donaciones, sin gabelas. Pienso que los subsidios, multimillonarios en nuestro país, han acrecentado la brecha, han generado pereza y apatía por el esfuerzo y la superación personal. No necesitamos que nos regalen, necesitamos reglas del juego claras, funcionalidad en los trámites legales, agilidad y claridad en los trámites tributarios, gerencia en la dirección de los ministerios y entidades que tienen que ver con el quehacer empresarial.

El camino del progreso es el mismo de siempre: trabajo, esfuerzo, constancia, perseverancia. No hay otro, ni con este ni con ningún otro gobierno, así será mientras nuestra sangre y ADN sean los mismos.

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