El esfuerzo de los zapateros está siendo pisoteado
- Marcando el paso
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¿EL RESTREPO, EN MANOS DE QUIÉN…ES?
La localidad de Antonio Nariño, referente de la moda, carece de un buen gobierno

PASAMOS el año con lo justo y en lo trascurrido del 2026 no se percibe que haya soluciones a corto plazo, dicen los fabricantes, comercializadores de calzado, ropa y afines, quienes se sienten desprotegidos, abandonados e irrespetados por el gobierno de la Localidad de Antonio Nariño, liderado por Luisa María Ramírez Riascos, quien se esfuerza más por ser influencer que por fortalecer a los zapateros del Restrepo Ampliado.
Los sectores productivos, que generan empleo e impuestos, tienen que ser protegidos, y no es así: hasta la seguridad está fallando en el Restrepo y la Zona 15, lo cual exige que el alcalde Mayor Carlos Fernando Galán se ponga las botas, deje de creer en los informes bonitos y vea la realidad de lo que está sucediendo en el barrio de los zapateros.
Están desconociendo nuestra labor, se le escuchó a Mario Reyes, quien sacrifica tiempo y dinero buscando apoyos para que el Centro Comercial Cielos Abiertos y el calzado hecho en el Restrepo estén en todos los escenarios, no solo por la tradición, sino por el desarrollo empresarial y social.
Es increíble, pero hoy cuando debería estar en acción la Feria Escolar, están mirando si la hacen, lo mismo que las Ferias de Calzado en el Parque de La 93, Gran Estación, en Hoyuelos o la Semana del Restrepo. Los proyectos y acuerdos del 2025 se quedaron en eso: en intenciones…en contentillo.
Sin embargo, Mario Reyes, Humberto Barbosa, Víctor Rodríguez, Marta Morales, Humberto Barbosa, Lina Zamora y Yesid Angulo, entre otros, persisten, con una intención: que la zapatería no muera y mucho menos el barrio de los zapateros, el Restrepo; si muere el sector de los fabricantes de calzado y afines, también se les reventará el hilo a los textileros y confeccionistas del barrio Policarpa, que se mueve gracias a la cercanía que tiene con el Restrepo, son el uno para el otro: en la fabricación de zapatos se utilizan muchas telas y en la producción de ropa, cuero y sintéticos, tanto así, que los inversionistas del Policarpa han montado almacenes en el Restrepo.
Mientras que el gobierno de la Localidad de Antonio Nariño no se concientice de que el sector es productivo, que en él están instalados los zapateros y confeccionistas más importantes de Bogotá y del país, el peso de la productividad lo llevarán los empresarios, quienes no permitirán que sus inversiones se pierdan… “Esto, por ahora, está en nuestras manos, mientras encontramos una administración local, con sentido de pertenencia, que sienta lo mismo que nosotros: compromiso y responsabilidad empresarial. Los zapateros, confeccionistas y afines, además de crear moda, les duele la desocupación, por eso no ahorran nada por dar empleo”, se escucha.
Eso poco se valora, tanto por el gobierno de la ciudad, como por el local, que les han dado rienda suelta a los contratistas, quienes se están dando el lujo de realizar convocatorias cerradas y no abiertas, lo cual les permite elegir a quienes los aplauden y no a quienes lo merecen, que han exigido respeto y están en desacuerdo con la forma como los convocan y les hacen el peritaje, que es realizado por personajes teóricos y no por expertos.
Aquí, quien contradiga lo que realizan los contratistas de la Secretaría de Desarrollo Económico, del gobierno local y de la Cámara de Comercio, salen de la agenda, sin que, a lo mejor, sea la intención de las entidades que tienen bajo su lente el fortalecimiento de los zapateros y confeccionistas, a quienes poco les interesa organizarse, no confían en nadie, menos en los contratistas, a quienes les interesa cumplir con los requisitos, para facturar; que les llenen los formularios y después ¡te vi!
Entonces, lo mejor, como dice el empresario, dirigente y líder Víctor Rodríguez Fontecha, no se deberían llenar planillas y formularios sin antes leer el contenido, para evitar sorpresas… que hubo inversiones invisibles, en una industria tan sensible y necesitada, como la del calzado, que con urgencia requiere recursos verídicos, especialmente la base, que es soporte en lo satelital a nivel barrial: les producen a las grandes marcas, para no desaparecer.
Eso, en parte, nos oxigena, se les escucha a quienes bajo ese modelo, se mantienen vigentes, pero cada vez más débiles por el envejecimiento de la mano de obra calificada y la carencia de operarios nuevos: los jóvenes le hacen el feo a la zapatería, lo cual exige tecnificación, ¿pero cómo se modernizan los micro y famiempresarios, si económicamente tienen apenitas para sobrevivir?
Los zapateros y comerciantes del Restrepo Ampliado tienen una salida: que se elijan los representantes del empresariado en el Consejo Local de Productividad. Lo grave, es que tenemos un Acuerdo Local en papel y coaccionado para funcionar, según la experta en estos temas Marta Morales.
Los zapateros y confeccionistas con voz y voto serán otro cantar en el gobierno local de Antonio Nariño.






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