Los zapateros esperan el apoyo total del Gobierno
- JOSÉ YESID ÁNGULO CAMPOS
- 7 ago
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ABELARDO DE LA ESPRIELLA Y JOSE MANUEL RESTREPO, CON LAS BOTAS PUESTAS
El presidente y el vice saben del impacto económico que tiene, el sistema moda

ES ahora o nunca. Así lo consideran los fabricantes de calzado y afines del país, quienes tienen una fe bárbara en que el nuevo presidente Abelardo De La Espriella y su vicepresidente José Manuel Restrepo, pondrán en la cúspide a los zapateros y confeccionistas, quienes les dieron el voto de confianza, pensando en que tendrán aliados en el Palacio de San Carlos, para que el sector retome los pasos y las puntadas y así lograr que esta línea de la economía sea la más sólida y competitiva de Colombia durante los próximos cuatro años. que es lo que busca garantizar el nuevo gobierno, según el plan de De La Espriella y Restrepo, quienes en los Santanderes: Bucaramanga y Cúcuta, fueron aclamados, al igual que en Medellín. Estamos seguros de que esta vez no nos equivocamos, que votamos por los que teníamos que elegir: Abelardo De La Espriella es un jurista versado en política y negocios, mientras que José Manuel Restrepo es un pedagogo y economista que posee los conocimientos para encumbrar a los zapateros y confecciones. Él, más que nadie, conoce la importancia que tienen los zapateros, confeccionistas y afines en el desarrollo empresarial. Durante el gobierno de Iván Duque, del cual fue su Ministro de Hacienda, visitó el barrio Restrepo y constató la labor de los fabricantes de calzado y vestuario, quienes generan muchos puestos de trabajo, Ahora, la respuesta deberá ser contundente y veloz, por la necesidad de reactivación que tienen los zapateros y confeccionistas, quienes a 4 meses del adiós del 2026, no tienen los pedidos que les permitan sellar la temporada con cierta tranquilidad. Hoy, todo es zozobra y mucho más por la invasión de zapatos y vestuario chino, que se tomaron el espacio público de ciudades, pueblos y corregimientos. Abelardo De La Espriella, que asumirá el cargo a partir del 7 de agosto, en Cali, prometió darle prioridad a la seguridad, la salud, la alimentación y la productividad, para crear confianza. Con esos pilares, habrá inversión nacional y extranjera, según los analistas. Las medidas que están tomando en recorte de ministerios, en entidades, en gastos inoficiosos y en la exigencia a los embajadores y a quienes representen a Colombia en el exterior, de vender productos colombianos, es sensacional: Colombia tiene mucho que ofrecerle al mundo y qué mejor que sean los embajadores y cónsules quienes tengan la misión de colocar en la cúspide los productos que da la madre tierra, y quien no cumpla, corre el riesgo de ser despedido, al mejor estilo banco, por bajo rendimiento. Habrá evaluación mensual, según la estrategia que busca ubicar a Colombia como un modelo internacional. O sea que no más corbatas, con lo cual se pretende ahorrar en burocracia para invertir, por ejemplo, en la industria de la moda… zapateros y afines, que son auténticos genios en la creación de nuevas tendencias, que además de recursos, requieren que les garanticen que los artículos chinos no continuarán siendo una piedra en el zapato, por precio. En tal sentido, es necesario que las autoridades ejerzan un impecable control en puertos marítimos, aeropuertos y vías terrestres, de lo contrario, cualquier inversión del Estado en productividad, será inoficiosa, y en vez de avanzar, caerán mucho más la industria y el comercio, que son fundamentales en la apertura de mano de obra y un desarrollo empresarial sostenible. El vice José Manuel Restrepo Abondano tiene en su agenda el cómo dinamizar la productividad a todos los niveles, pero como dijo alguna vez el profesor Antanas Muckus: para lograrlo todos ponen. No es ningún secreto que la informalidad superó todos los cálculos, no solo en el sistema moda, sino en otros sectores de la economía barrial, que es donde están los verdaderos protagonistas, en este caso, de la zapatería y las confecciones, quienes le sacan d cuerpo a la legalidad, por que de cada peso ganado, 78 centavos van a las arcas del gobierno, a lo cual no le juegan las famiempresas, que consideran que la avalancha de impuestos los obliga a laborar en la clandestinidad.




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