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Me visto con lo que me guste de la moda

CALZADO Y ROPA, EN SU FUROR

Los expertos en personificación de zapatos y ropa tienen mucho qué hacer



LA apertura de canales de información les está permitiendo, especialmente a las personas de 25 a 40 años y a los jóvenes, escoger la vestimenta saliéndose de lo tradicional: están proponiendo los estilos que quieren, lo cual está dinamizando la rotación de moda; sin importar costos, quieren lo que desean y no lo que les impongan.

Este fenómeno, exclusivista, permite que quienes deseen marcar la diferencia, acudan a los expertos con el fin de que les confeccionen un par de zapatos, unas botas, un vestido, un pantalón, una camisa, una chaqueta o una blusa, a criterio… a su gusto, eligen hasta los colores, para que, quienes los confeccionan, lo diseñen y lo produzcan.

Es algo novedoso, mas no nuevo. Muchos artistas y personajes de la vida nacional mandan a hacer la vestimenta en fábricas especializadas, que poco se notan: laboran en sus casas, apartamentos y garajes, donde atienden a sus clientes, lo cual hace que su tarea pase desapercibida, pero tiene un impacto que solo quienes la ejercen saben los beneficios que tienen en su ejercicio profesional y en su calidad de vida.

La cultura de la moda, con las nuevas tecnologías, está cambiando ¡y de que manera!, se les escucha a quienes calladamente le sacan provecho al aprendizaje académico que, unido a la práctica, los está llevando por el camino del éxito: quienes interpreten paso a paso y puntada a puntada lo que quiere el consumidor, ganan por punta y punta… en prestigio, reconocimiento y lo mejor: aseguran trabajo para rato.

Un cliente satisfecho lleva a otro cliente. Aquí aplica demasiado el voz a voz. El dónde compró o quién le confeccionó esos zapatos y ese vestido, es una rampa para conquistar un mercado que levanta vuelo, según quienes hoy viven de ese estilo que se podría llamar: trabajo en casa, pero a gran nivel… tipo exportación.

El cuero y telas seleccionadas son los más apetecidos por los amantes del vestuario personificado, que ayudan a darle identidad a un oficio, como la zapatería y las confecciones, que revive gracias a que bastante gente, de todos los estratos, ha tomado la decisión de darle lujos especiales a sus pies y a sus cuerpos.

Cuando decidí estudiar diseño de moda, lo primero que me dijeron fue: ¿Es una profesión que tiene espacios en el mercado laboral? Ese interrogante me puso a pensar, a dudar, pero había tomado la decisión, miré hacia el cielo, y a la par del aprendizaje, fui haciendo lo que un estudiante debe hacer: prácticas, comenzando por aprender a tomar unas medidas y cómo se maneja una máquina y así he ido creciendo, hasta que por fin aparecieron las personas que tenían un sueño: vestirse como quisieran y no como se lo impusieran y estoy logrando mi propósito, que es confeccionarle la ropa a quienes expresan: lo único que me hace feliz, es lo que luzco en vida… a la tumba, vamos como vinimos: desnudos, le dijo al Periódico El Peletero una jovencita bastante agraciada, quien, para hacerle honor a su profesión, viste diferente a los demás y se hace notar en donde quiera que esté.

Para los enamorados de la vestimenta personificada, no existe el qué dirán. Eso hace parte de su personalidad: el calzado y la ropa son elementos que llegan al alma, alegran el corazón y crean una inmensa felicidad.


La industria de la moda - calzado y ropa - es tan especial en la sociedad que, además de arrancar elogios, genera desarrollo empresarial, empleo y riqueza.

El día que los especialistas en vestimenta personificada decidan mostrarse como protagonistas del sistema moda, el Periódico El Peletero los impulsará.

Por el momento, manejan los procesos con un perfil bajo, cuidándose de que les copien sus ideas, les jalonen los clientes y las autoridades los vean como evasores y los obliguen a facturar.

Mientras no haya consolidación, es difícil pertenecer a la cadena de valor del sistema moda, según la opinión de quienes producen zapatos y ropa para que muchos caminen con orgullo y cubran su cuerpo con lo mejor del vestuario.

Lo emocionante de este cuento es que los protagonistas, en su mayoría, son de la Economía Barrial, a nivel nacional, lo cual hace más interesante su labor… casi que invisible, pero con impacto aquí y en donde sea.

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