MÁS SINERGIA
- JOSÉ YESID ÁNGULO CAMPOS
- hace 3 días
- 3 Min. de lectura

EL destino lo diseñamos nosotros, no quienes dicen tener la fórmula para que la industria del calzado, confecciones y afines, lo mismo que las micro, fami y pequeñas empresas, que son el soporte para que la economía, sea más competitiva.
El mundo de los negocios nos enseña a perder y a ganar, depende de la actitud se logran objetivos: quien es dependiente se quedará anclado, esperando que le digan qué pasos deberá dar, mientras que quienes emprenden con sabiduría y convencimiento andarán siempre por el camino que es, en busca de la excelencia.
Hoy, las palabras de moda son asociémonos, trabajemos en equipo y apostémosle a la agremiación, que ilusionan, más no despejan dudas, por la desconfianza que se vive y se siente en la fabricación de zapatos y vestuario, sectores con un impacto socio-económico importante, que están a la deriva: no existen programas macro que garanticen, desde el alto gobierno, que serán sostenibles.
Dependen de entidades que, según el padrinazgo y quienes las dirigen, alcanzan mínimas expectativas a nivel barrial y nacional, lo cual deberá dar un vuelco; de lo contrario, según presagios, los oficios de la zapatería y modistería serán borrados, causándole un enorme deterioro al empleo, del cual subsisten miles de personas de los estratos 0 a 3; entregándole el armario a los chinos para que vistan de pies a cabeza a más de 50 millones de colombianos.
La industria de la moda tiene un impacto especial en el desarrollo humano y financiero. Sin embargo, no es prioridad en el Plan Nacional de Desarrollo: la zapatería y las confecciones figuran como sub en los programas, dependen de si sobra presupuesto; por eso, a lo mejor, en el Congreso de la República no se debate a fondo sobre la producción de calzado y ropa, lo cual clama Más Sinergia, para que se apropien de ellos quienes tienen el as bajo la manga (senadores y representantes), que, por ahora, no tienen las botas y el overol puestos por estas líneas de la economía.
El esfuerzo y compromiso de inversionistas, productores y comercializadores del sistema moda: calzado, ropa y afines, no se ve reflejado con un respaldo del Estado, situación que hace cada vez más caótica la reactivación, después de lo que dejó la pandemia, que no solo mató, sino que sacó del contexto empresarial a más de un 80 por ciento de los actores del calzado y ropa, espacio que ha sido aprovechado por los contrabandistas y expertos en estrategias de negocios en plataformas, a la espera de que las autoridades logren ponerle el cascabel al gato. Sin esas barreras es casi que imposible recuperar la base del sistema moda, señalan los apasionados del sector, quienes se resisten a desaparecer por el amor a estas bellas artes, en las que la mente y las manos son auténticas máquinas.
Para completar, Colombia tiene unos países vecinos que confunden la política con la economía: Venezuela está en un proceso de transición tras la captura de Nicolás Maduro por orden de Donald Trump, mientras que el presidente de Ecuador Daniel Noboa aumentó el arancel un 30 por ciento, creando un nudo en el intercambio comercial, que era bien interesante, tanto en prendas de vestir y otros sectores, como en el suministro de energía de Colombia a Ecuador. Noboa pidió garantías de seguridad en la frontera, lo cual es visto más desde el punto de vista político, que económico.
Los ecuatorianos son grandes compradores de calzado y ropa hecha en Colombia; ahora, con el aumento arancelario y sin luz, es impredecible lo que sucederá, a no ser que, a través de los canales diplomáticos, se busquen soluciones inmediatas.
Como si fuera poco, Colombia está en la mira de Estados Unidos, que tambien le aumentó los aranceles y le revocó la visa al presidente Gustavo Petro, hasta nueva orden.
Un diálogo telefónico de 55 minutos entre Trump y Petro, más la visita a la Casa Blanca del mandatario colombiano, dejaron planteados nuevos acuerdos de cooperación comercial, lo cual favorecerá a nuestro país, que le vende mucho calzado y otros productos al considerado socio estratégico más grande del orbe.
Lo único que le falta a Colombia es que Perú, que ha crecido en la industria de la moda, tambien se sienta incómodo y argumente cualquier vaina para buscar pelea.
En cambio, en Centroamérica, los zapatos y vestuario colombianos tienen un mercado admirable. Por eso se esperan negocios millonarios en la Feria Internacional del Calzado de Bogotá en Corferias, 3 al 6 de febrero, lo mismo que en las exposiciones de zapatos de Bucaramanga, en Neo Mundo y en el Club del Comercio.






Comentarios