NUEVOS PASOS, NUEVOS RETOS
- JOSÉ YESID ÁNGULO CAMPOS
- hace 1 día
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La idea de un periódico nació hace 30 años para rendirles tributo a los protagonistas de la industria del calzado, confecciones y afines, a quienes, pese a ser bastiones del empleo y de genialidades, los gobiernos continúan en mora de reconocerles su compromiso social y económico. No figuran en los grandes proyectos e inversiones, como si lucir zapatos y vestirse no hicieran parte de la dignificación de la gente. Da la impresión de que los Padres de la Patria se sienten más elegantes y cómodos con trajes europeos y asiáticos. Pareciera que les importa un carajo lo que hay detrás del Sistema Moda: mano de obra, riqueza, impuestos, bienestar e identidad de país. Los zapatos y vestuario extranjeros ingresan por toneladas y nadie los ve; solo quienes los compran en el mercado informal, son testigos. Las autoridades no, lo cual es lamentable. El apagón de motores está dejando a miles de operarios sin el pan de cada día, ante la carencia de un control eficaz, por aire, mar y tierra, para contrarrestar el arrasar chino, que se muestra incontenible. Cada gobierno ha prometido una guerra sin cuartel al mercado negro de prendas de vestir y a la hora de la verdad, no pasa nada… defiéndase quien pueda. Así se quiera sobrevivir, el precio de los artículos asiático, vence a los colombianos, quienes han tenido que importar para no desaparecer del comercio, causándole un enorme daño a los fabricantes de zapatos y ropa, quienes están vendiendo la pequeña y alta tecnología por kilos. Parece una mentira, pero no; es inocultable la situación, lo cual pide medidas urgentes del Estado. José Yesid Angulo Campos Los zapateros, confeccionistas y afines, ahora esperan el milagro del presidente Abelardo De La Espriella, quien ha prometido orden y fortalecer los sectores que garanticen mano de obra, lo cual, si se cumple, sería una oportunidad para los actores de la industria de la moda, que tienen demasiado que aportarle al desarrollo empresarial. Es tanto el potencial de los colombianos, que están en capacidad de vestir de pies a cabeza a los venezolanos, ecuatorianos y peruanos, al igual que a los centroamericanos, suramericanos, estadounidenses y canadienses, que viven enamorados de los zapatos y ropa con registro colombiano. Eso lo sabe, y de memoria, el vicepresidente José Manuel Restrepo Abondano, quien posee la experiencia para hacer de Colombia un modelo en calzado y ropa. Para lograrlo, habrá que dejar tantos paños de agua tibia y actuar de acuerdo a las normas, castigando a quienes lavan activos, contrabandean y tienen montada una red que se convirtió en una acaba economías barriales, empobreciendo a zapateros y confeccionistas, que eran dueños de las famosas famiempresas, de las cuales quedan pocas, y ha llegado la hora de reactivarlas, utilizando un principio: primero lo nuestro, después lo importado ilegal. Para derrocar a los tramposos de la moda, se tiene que contar con los consumidores, que se están dejando llevar por el costo, los colores y los diseños. Por elegir marcas extranjeras, resultan engañados: la calidad no corresponde al producto y no tiene cambio, tampoco devolución de dinero; en pocas palabras, son artículos para una o dos posturas, no soportan el agua y el detergente, que se encargan de mostrar que no todo lo que brilla es oro. En cambio, los zapatos y la ropa fabricados en Colombia son estilos exclusivos, prendas con garantía, que soportan el uso y el abuso. Los consumidores, especialmente los jóvenes, por ‘carecer’ de cultura de compra, mientras aprenden tendrán que cubrirse los pies y el cuerpo con trajes desechables que, inclusive, podrían comprometer la salud; pocos conocen los componentes con los que hacen los materiales y el producto final. Los asiáticos, especialmente los chinos, son expertos en transformar lo que sea, con tal de apoderarse de los mercados. Han estudiado el poder adquisitivo, según el comercio, manejan el precio. De acuerdo a las economías, garantizan ventas, antes de abordar los enormes medios de transporte, que los lleva al lugar elegido. Muchos observan ese actuar con envidia y rabia, otros lo ven como un aprendizaje, no para competirles en cantidades, más bien para conocer donde tienen que llegar con zapatos y ropa que marquen la diferencia. No todos compran lo barato, en medio de la pobreza y la miseria tambien existen ricos, a quienes les encanta vestirse como reyes. Colombia cuenta con zapateros y confeccionistas de quienes no se sabe cuándo alcanzarán los anhelados comercios masivos y élites, con la seguridad de que tendrán una acogida inmensa, por ser prendas, en cuero. Con el respaldo del gobierno, la industria de la moda de Colombia será más competitiva; se tiene el talento y los productos para lograrlo… para dar el gran salto. Es el momento de manifestarles a nuestros dirigentes, empresarios, analistas de contenido, a patrocinadores, lectores, amigos y a la familia, que el Periódico El Peletero está vivo y coleando, que gracias a su motivación, confianza y aportes intelectuales, a diario, me (nos) inspiran a contar cosas que llevan en cuerpo y alma mis admirados e inteligentes zapateros y confeccionistas, que son orgullo de la humanidad. Luis Alfredo Alba Pinzón (El Tigre), Luis Enrique Gómez (El Padrino), José Miguel Piedrahita, Manuel Bogoya y Jorge Alberto Gutiérrez, Antonio Londoño, Javier Lara, Ciro Patiño, Enrique Mayorga y Guillermo Criado, que son como mis hermanos, me han dado alas para que el Periódico El Peletero no fuera flor de un día. Con sus sesudos análisis y motivación, a cambio de nada, solo por unas muchas gracias, han contribuido a sostener lo que parecía imposible: un medio exclusivo para los zapateros y afines, que merecen mucho más. A los patrocinadores, lectores y amigos, infinitos agradecimientos por generar confianza e ideas, que se convierten en motivos para decir: con los zapateros, confeccionistas y afines, hasta la sepultura. Gracias Dios mío, por permitirme ser el conductor de esta obra




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